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Quizá sea el Valle del Tormes el más agreste y diverso de todos los parajes abulenses. Lugar ideal para los enamorados de la naturaleza, por supuesto, pero también del deporte, sobre todo para montañeros, escaladores y amantes de la Nieve. Piragüismo, rafting, rutas a caballo y bici de montaña son actividades habituales en esta comarca. Está situado al suroeste de la provincia, entre las sierras de Villafranca y Piedrahíta, y las cumbres de Gredos. El Tormes nace en el término municipal de Navarredonda de Gredos (1580 m. Sobre el nivel del mar. Afluentes suyos son el Aravalle y el Corneja). Pero detengámonos aquí para hablar de la Sierra de Gredos, “corazón pétreo de España”, como lo definió Unamuno, el núcleo más frecuentado de la Comunidad de Castilla y León.
En Navarredonda de Gredos impresiona la fortaleza de su torre parroquial, la explicación hay que buscarla en el anterior uso militar de dicha torre. El Parador Nacional de Gredos es el más antiguo de España, fue fundado por Alfonso XIII. Se trata de un lugar privilegiado donde merece la pena hacer un alto.
San Martín de Pimpollar es lugar igualmente agraciado por su naturaleza y por el tipismo serrano. Desde Navacepeda de Tormes se accede a un lugar paradisíaco y de increíble belleza: el charco de las paredes. Navalperal de Tormes es, además de un bonito lugar (bello conjunto forman plaza, fuente e Iglesia), otro de los puntos de partida para las excursiones de montaña, y donde se puede practicar el esquí de travesía.
La Aliseda de Tórmes, otro precioso pueblecito, se asienta en las márgenes del río, su paisaje va cambiando al descender la altitud, los robledales van dejando paso a las encinas. Encantador resulta Bohoyo.
El Barco de Ávila es conocido por sus apreciadas judías, y se sitúa en el extremo occidental de la sierra de Gredos. A las localidades que se encontraban al pie de una ribera y que tenían la función de comunicar dos lugares distintos se les denominaba “barco” o “barquera”. Este parece ser el origen del nombre del pueblo, que cumpliría la finalidad de cruce de caminos castellanos hacia Extremadura. El Tormes baña esta tierra del Barco, sobre sus aguas un puente de la Edad Media que conduce a la ermita del Cristo. Entre el río y la montaña el Castillo de Valdecorneja, del S.XV, cuando el señorío del mismo nombre pasa a formar parte de la casa de Alba. El Barco conserva parte de su muralla, y con historia y leyenda cuenta El Arco del Ahorcado. La Iglesia parroquial de Ntra. Sra. De la Asunción hace pensar que algún maestro abulense de principios del S. XIV tuvo que ver en su construcción, ya que recuerda a la Catedral de Ávila. Lo más destacado es el coro. Cuenta El Barco con dos salas de exposiciones: la Cárcel antigua y la Casa del Reloj. La Iglesia de San Pedro del Barco se ha construido sobre la casa en la que el santo nació en 1080.
Este Santo protagoniza una de las Leyendas mas curiosas de todo Ávila. Su fama de santo era tal cuando murió que Barco, Piedrahita y Ávila se disputaban sus restos, en medio de la disputa habló un niño de pecho y dijo que colocaran los restos del difunto sobre una mula, y donde la mula parase debería ser enterrado. La mula echó a andar con el santo sobre sus lomos y fue a parar en San Vicente, en Ávila, donde cayó muerta. Allí enterraron al santo, y a la mula bajo uno de los cubos de la muralla. Dice la tradicción que la mula asoma su cabeza entre los sillares de dicho cubo, conocido como “el cubo de la mula”, y así parece ser. Una mirada más detenida nos lleva a descubrir, en lo que se conoce como la cabeza de la mula, un verraco celtíbero utilizado como sillar en la construcción de la muralla. El viejo Hospital de San Miguel y la plaza, llena de soportales y cafés al estilo antiguo, completan la visita artístico-cultural de la Villa. |